Un niño sentado en la calle, con pena en su cuerpo y mirada triste en su cara. Me acerco acongojado. Soy yo cuando tenía 6 años. - Al fin te encuentro! - y te abrazo, te contengo, te aprieto de amor. Tan similar eres a mi diamantito azul!, y tan distintas los contextos donde crecimos. Te cobijo en mi pecho y en mis hombros. Te recojo de las cenizas y nos volvemos uno. Comenzamos juntos de la mano a caminar, con la frente en alto, la mirada sumida en la nostalgia, pero alegres del futuro, de lo que viene.
Seremos uno con Diamante azul
No hay comentarios:
Publicar un comentario